domingo, 13 de diciembre de 2009

LA COSECHA DE PAPA EN CABANA PALLASCA ANCASH

LA COSECHA DE PAPA CABANISTA



Rendidas por los racimos de “Candullpas“las robustas plantas de papa han dejado su posesión erguida y ahora reposan plácidamente sobre los anchos surcos; el verde oscuro que lucía el follaje ahora es verde limón indicando que el tubérculo esta maduro y es hora de cosechar.

Por eso Víctor, dueño de una chacra de 3 “yuntas“en “Pachallalla“coordina y define con su alpartidario la fecha para la cosecha; la chacra es grande y el trabajo durará varios días por lo que previamente hacen 2 buenos ranchos o chozas que cobijará a sus familiares; así mismo, acondicionan el lugar para la parva en donde acumularán la cosecha.


Llegado el día parten con picos, puntillas, alforjas con calabazos de chicha; así mismo, ollas, platos, mates, celemines, lapas, costales, frazadas y liclias o mantas cargado en los burros; las mujeres cargan en sus quipes ollas de barro y otros accesorios frágiles.


Una vez en “Pachallalla“ los varones “bien armados“ se ubican en el primer surco, definen una “ marrada “ y empiezan.


“Uf esta tierrita esta shillchi“dice un peón al notar la suavidad del suelo.


“Mejor pue cho. Así avanzamos“ replica el siguiente.


Los rudos brazos de los trabajadores ahora introducen la puntilla con delicadeza en los arenosos surcos, a una distancia prudencial le quitan la tierra alrededor de la planta, cogen del tallo y de un suave tirón lo arrancan de las entrañas de la tierra y luego al sacudir o golpear contra el mango de la puntilla quedan expuestos los tubérculos grandes y pequeños, rápidamente cogen el fruto y arrojan a una manta ubicada cinco surcos mas arriba, entusiasmados por la cantidad que cada planta arroja, continúan removiendo con cuidado el entorno , encontrando inmensas papas.


“Chos miren este cusay “


Exclama un trabajador enseñando una inmensa papa


"Aja este sí es un cusayaso “


Murmura otro cogiendo con ambas manos una gran papa con pequeños hoyuelos al costado como rostro de niña encantadora de cutis capulí.


Así continúan recogiendo papas arenosas, de delicados colores, con ojos grandes y nobles formas; otros ovalados y perfectos como “Chungos“ ó cantos rodados; no faltan las redondas y tiernas de cáscara negra y muy blancas por dentro, las moraditas de carne colorada, las papas piras, las juanas de color blanco y negro, las amarillas cambrayas, las comarritas uñas de buey.


¡Variedad infinita para gustos múltiples!


Cada que la liclia tiene cantidad suficiente de papa se lleva a la parva, mientras los niños deslumbrados por los nidos de pichuchancas, cuculíes y torcazas trepan los árboles, otros juegan con “Candullpas“ maduras.


En la cocina ubicada a la sombra de un frondoso árbol de úñica, en inmensas ollas de barro, las papas recién sacadas han sancochado en un santiamén y el “Shambar“ con trozos de jamón de chancho reposa junto a las tullpas.


“Víctor ya está el almuerzo “


Llama la Sra. y los niños al escuchar son los primeros en llegar, ayudan a extender los manteles sobre la grama, haciendo una improvisada y larga mesa a ras del suelo, en donde se va colocando gran cantidad se papas recién salidas de la olla, que al contacto con el aire frió se abren como rosas exponiendo su delicioso corazón; así mismo se colocan mates de rocoto molido con chincho o guacatay; los comensales sentados alrededor de la improvisada mesa no resisten a tan provocativo potaje y quitando la cáscara a las papitas reventadas colocan cuidadosamente cucharadas de verde chincho picante y a la boca. Los niños son los primeros en sentir los efectos del rocoto, piden agua, en cambio los adultos con sorbos de shambar caliente apaciguan el ardor y siguen degustando la delicia.


Así prosigue la cosecha hasta que en la tarde los peones piden su pago pero no en dinero sino en papa y este pago es la famosa “CUIRA”


“Ya es tarde don Víctor, me enseñáraste de donde voy a sacar mi cuirita“


Reclama un trabajador. El dueño señala un surco, y dice “Este surco es tu cuira por los días que me ayudarás.” Lo mismo hace con los demás peones.


En la parva se va escogiendo la cosecha, las papas grandes a un lado, las medianas a otro para semilla, las chiquitas para papa seca a un canto y las cortaditas para cocinarlo, lo que queda para hacer chuño. Cuando todo está separado se reparten equitativamente, ambos alpartidarios cargan al pueblo su cosecha para desocupar la parva que al día siguiente se volverá a llevar.


Algunas personas que no siembran llegan con pan, frutas, trigo, fréjoles, choclos y otros productos para cambiar con papita nueva. Las señoras son las encargadas de efectuar los cambios. “Son cosas de mujeres dicen los machistas cabanistas “.


“A ver Carmen te daré 4 celemines de papa por el almud de frejol que has traído”


“A ti panchita 4 lapas de papa por los choclitos”


Y así continúa el trueque pero todos quedan contentos; y con las piaras cargando las papas se va terminando una jornada de cosecha de papa en cabana y otra vez los terrados lucirán repletos de papa nueva que bien tapadita con hojas de eucalipto servirá de alimento para varios meses.







viernes, 11 de diciembre de 2009

EL RICO CUY CABANISTA

El cuy

Las antiguas casas populares cabanistas, que aún permanecen en pie, tienen en la cocina un estrado en donde se ubica la cocina para leña y el interior del estrado se utilizaba como cuyero; allí, al calor del fuego se reproducen rápidamente, alimentados por alfalfa y restos de verduras que se usa en la cocina.
Cuando entrábamos a casa el sensible olfato de los roedores detectaba cuando llegamos con un tercio de pasto y empieza un coro cada vez mas fuerte; salen corriendo del cuyero, blancos, colorados, negros, oques, comarros, lacios, lanudos; los recién nacidos a probar sus primeros bocados, los maltones, ariscos, peleadores y enamoradores de vivaces ojos rojos, son los mas numerosos; asimismo los adultos, que han llegado a esa edad por su generosa fertilidad o por que son los padrillos, ellos pasean seguros y “cururushando” y se les identifica por su gran tamaño.
Cuando están comiendo fuera del cuyero se le puede contar con paciencia y al mismo tiempo identificar a las hembritas, que seguirán vivas para aumentar la prole; y a los machos quienes son los candidatos a la olla; ora para fiambre, ora para celebrar los cumpleaños o fechas importantes, o para el almuerzo del techo de casa, de los cutipos de papa o para atender a las visitas importantes.
Un día antes de la comilona se le mata y espolvoreado con sal queda oreando hasta el día siguiente en que el fogón con bastante leña recalienta el aceite y crocantes van saliendo las piernas, los brazos, los chacles, etc. Llegada la hora del almuerzo va primero la sopa, luego un plato con graneado de mote de trigo, acompañado de papas arenosas y coronado con una presa de cuy bien doradito, rociado con abundante salsa de ají colorado, bien espesito y picante.
“Este plato con pierna para tu papá”…
“Este plato para fulano… zutano… mengano”
Ordenaba mamá y nosotros los niños que ayudamos a llevar los platos a regañadientes aceptamos el hígado, la cabeza o los chacles; pero igual disfrutamos de este preciado potaje al que queremos por que con su delicioso sabor hemos celebrado los momentos más importantes de nuestra vida.
Algunos paisanos luego de freír el cuy le dan un hervor en el espeso jugo colorado; en otros lugares del país lo prefieren chactado, también algunos lo saborean en estofado; en tamal es exquisito y hasta en sopa lo degustan; no interesa la forma de preparar por que una vez en la olla con cualquier condimento se apodera de sus fragancias y virtudes, quedando como resultado un incomparable potaje, apreciado por el paladar mas exigente.
Fue llevado a Europa y los sibaritas de ultramar le inventan nuevas salsas; pero yo lo prefiero como lo preparan en casa: Frito, crocante y sumergido en salsa de ají colorado bien espesito y picante, acompañado de papa arenosa o chaucha y con su canto de graneado de mote de trigo.

Este animalito oriundo del Perú hace delicias desde las primeras civilizaciones peruanas hasta nuestros días y estamos seguros que será el plato preferido del mundo por su alto grado nutricional y por que nada hay mas sano, tierno, delicado y sabroso que nuestro cuy peruano.

EL RICO CUY CABANISTA

El cuy

Las antiguas casas populares cabanistas, que aún permanecen en pie, tienen en la cocina un estrado en donde se ubica la cocina para leña y el interior del estrado se utilizaba como cuyero; allí, al calor del fuego se reproducen rápidamente, alimentados por alfalfa y restos de verduras que se usa en la cocina.
Cuando entrábamos a casa el sensible olfato de los roedores detectaba cuando llegamos con un tercio de pasto y empieza un coro cada vez mas fuerte; salen corriendo del cuyero, blancos, colorados, negros, oques, comarros, lacios, lanudos; los recién nacidos a probar sus primeros bocados, los maltones, ariscos, peleadores y enamoradores de vivaces ojos rojos, son los mas numerosos; asimismo los adultos, que han llegado a esa edad por su generosa fertilidad o por que son los padrillos, ellos pasean seguros y “cururushando” y se les identifica por su gran tamaño.
Cuando están comiendo fuera del cuyero se le puede contar con paciencia y al mismo tiempo identificar a las hembritas, que seguirán vivas para aumentar la prole; y a los machos quienes son los candidatos a la olla; ora para fiambre, ora para celebrar los cumpleaños o fechas importantes, o para el almuerzo del techo de casa, de los cutipos de papa o para atender a las visitas importantes.
Un día antes de la comilona se le mata y espolvoreado con sal queda oreando hasta el día siguiente en que el fogón con bastante leña recalienta el aceite y crocantes van saliendo las piernas, los brazos, los chacles, etc. Llegada la hora del almuerzo va primero la sopa, luego un plato con graneado de mote de trigo, acompañado de papas arenosas y coronado con una presa de cuy bien doradito, rociado con abundante salsa de ají colorado, bien espesito y picante.
“Este plato con pierna para tu papá”…
“Este plato para fulano… zutano… mengano”
Ordenaba mamá y nosotros los niños que ayudamos a llevar los platos a regañadientes aceptamos el hígado, la cabeza o los chacles; pero igual disfrutamos de este preciado potaje al que queremos por que con su delicioso sabor hemos celebrado los momentos más importantes de nuestra vida.
Algunos paisanos luego de freír el cuy le dan un hervor en el espeso jugo colorado; en otros lugares del país lo prefieren chactado, también algunos lo saborean en estofado; en tamal es exquisito y hasta en sopa lo degustan; no interesa la forma de preparar por que una vez en la olla con cualquier condimento se apodera de sus fragancias y virtudes, quedando como resultado un incomparable potaje, apreciado por el paladar mas exigente.
Fue llevado a Europa y los sibaritas de ultramar le inventan nuevas salsas; pero yo lo prefiero como lo preparan en casa: Frito, crocante y sumergido en salsa de ají colorado bien espesito y picante, acompañado de papa arenosa o chaucha y con su canto de graneado de mote de trigo.

Este animalito oriundo del Perú hace delicias desde las primeras civilizaciones peruanas hasta nuestros días y estamos seguros que será el plato preferido del mundo por su alto grado nutricional y por que nada hay mas sano, tierno, delicado y sabroso que nuestro cuy peruano.

domingo, 8 de noviembre de 2009

FIESTAS PATRONALES PROVINCIA DE PALLASCA

Las fiestas patronales en la provincia de Pallasaca

Los ómnibus que cubren la ruta a nuestra provincia, abarrotados de pasajeros, van escalando por el potrero de calaballe o por las faldas de Maybur, los paisanos ansiosos retornan a rendir homenaje al santo patrón, al protector del pueblo, al que desde niños han aprendido adorar, al que en momentos adversos han recurrido por ayuda, asimismo vuelven a disfrutar de sus costumbres, tradiciones, a beber sus límpidas aguas, a saborear los potajes con que los han criado.
Algunos regresan anualmente, ellos están al tanto de la problemática pueblerina, otros en cambio vuelven a caminar por las calles de sus recuerdos y a recorres sus campos espléndidos de belleza después de muchísimos años, en el terruño casi nadie lo conoce, ellos partieron siendo niños y en el otoño de su vida vuelven al pueblo que siempre estuvo en su mente y que tiene un lugar en su corazón.
Y que mejor cumplir este precioso deseo en los días de fiestas patronales, por eso estos ómnibus que avanzan presurosos levantando polvareda, no solamente llevan sus bodegas cargadas de equipaje sino que llevan consigo cantidades inmensurables de fe, emoción, amor.
Aquellos que decidieron radicar donde nacieron también se preparan para la fiesta grande; allí junto a los coterráneos que retornan disfrutarán días inolvidables.
Precisamente en el mes de junio empieza las fiestas patronales en la provincia de Pallasca y en los fértiles distritos de Bolognesi y Lacabamaba se da la partida festiva, ambas poblaciones cual hermanos gemelos rinden homenaje a “San Antonio de Padua“, cuyo día central es el 13 de Julio.
En este mismo mes, también el impresionante templo colonial pallasquino luce pletórico de creyentes, pues el pueblo de Pallasca celebra la fiesta patronal en honor a “San Juan Bautista“, teniendo como día central el 24 de Julio.
En el mes de Julio las calles cabanistas son trajinadas por miles de lugareños, diversas bandas de músicos hacen vibrar de emoción y alegría pues la fiesta en honor al “Glorioso Apóstol Santiago el Mayor“, patrón del pueblo de Cabana tiene como día central el 25 de Julio.
El 04 de Agosto es sagrado para el pueblo de Tauca, su templo declarado “Monumento Histórico y Artístico nacional” es una reliquia colonial y es visitada por gran cantidad de pobladores, quienes rinden homenaje al patrón “Santo Domingo Guzmán“.
En Agosto Huanovalinos y Pampinos celebran a lo grande las fiestas patronales. Cual hermanos mellizos el 28 de Agosto ambos pueblos rinden pleitesía a “San Agustín“, y así mismo el 30 de Agosto celebran a “Santa Rosa de Lima“.
El mismo 30 de Agosto el pueblo de Santa Rosa, antes Cajamala, viste sus mejores galas y ofrece lo mejor a la patrona de su pueblo “Santa Rosa de Lima“.
El iconoclasta pueblo conchucano hace un alto en sus actividades para inclinarse ante “El Señor de las ánimas“, esta fiesta patronal muy reconocida tiene como broche de oro la corrida de toros; también la población de conchucos ofrece una fiesta especial en homenaje a “San Lorenzo“ que se celebra el 10 de Agosto.
En el mes de Noviembre la capital religiosa de la provincia, nos referimos al distrito de Llapo, está de fiesta, pues el 21 de Noviembre “La Virgen de Copa Cabana“ y taita “San Marcos“, son objeto de una de las más hermosas fiestas Pallasquinas.
Cierra el rol de festividades religiosas la gran fiesta en homenaje a “San Nicolás de Bari“, patrón del pueblo de Huacaschuque que tiene como día central el 16 de diciembre.
Por eso amigos, si dispone del tiempo necesario no dude en retornar y participar de estas grandes fiestas que los pueblos pallasquinos les ofrecen.

lunes, 2 de noviembre de 2009

LA LIMPIA DE ACEQUIA

LA LIMPIA DE ACEQUIA
Desde el alto de conducto la gruesa voz del pregonero, dando lectura a la convocatoria a la “limpia de acequia”, se deja escuchar en los apacibles barrios de Pacchamaca y San Jerónimo; seguido de en grupo de niños curiosos este vozarrón se traslada al “alto de Cain” para repetir el pregón para los barrios de Trujillo y Huaymaca; por último, del mismo lugar pero esta vez simulando una bocina con las manos alrededor de su boca dirige el mensaje a Paracocha, Huambo y Lucumapamapa.
Ni bien se toma conocimiento del hecho en la casa la esposa va definiendo el fiambre que llevará el regante ese día y él escogerá la herramienta a utilizar , los agricultores que no pueden asistir al trabajo envían botellas de alcohol, coca y cigarro que los comisionados repartirán a los trabajadores ese día; los responsables de cada toma contactan con los chirocos o banda de músicos de su jurisdicción para que ese día en vez de tirar pico y lampa compensen tocando nuestra música que crea un ambiente muy especial.
Desde las 3 de la mañana se escucha el paso de los regantes por las silenciosas calles cabanistas, unos a pie otros a caballo.
“Lusho ya están pasando a la limpia”
Le dice la esposa y él responde con soberbia:
“Ahorita lo alcanzo y lo paso a estos caishentos “
Ensilla la acémila , guarda el fiambre en la alforja y parte por el camino a Huangayoc, a la distancia contempla la fila de luces que irradian las linternas de mecha o lámparas de carburo con las que se van alumbrando los caminantes; en este trayecto se van encontrando los de la toma de cabana a quienes le corresponde este año iniciar la limpia desde la entrada del callejón de Guacraparga aguas abajo hacia las 3 acequias; mientras los regantes de las toma de Huambo y Paracocha mas descansados llegan a Pachachaca y el mirador, donde iniciaran los trabajos aguas arriba hasta las “tres acequias” donde se encontrarán ambos grupos.
La fuerte helada del amanecer en la pampa del “quisuar” castiga el rostro de las jinetes, mientras los que caminan tienen en la coca su aliado para vencer la altura, los que llegan mas temprano con calma soplan su coquita ,y entre chistes y bromas se “Arman”.
“A ver chos tóquense la paja brava para comenzar la faena”
dice el comisionado y los chirocos rompen el silencio de la puna y empieza la música, con este bello marco los asistentes se anotan enseguida y van tomando sus posiciones: los macheteros van adelante rozando y eliminando los arbustos que en un año han crecido bastante, siguen los que llevan hoz ellos van segando la paja y yerbas, luego los picos y barretas van aflojando el duro sedimento acumulado, y finalmente los lamperos van eliminando todos los desechos al borde de las acequia, los que tienen algún problema de salud o los niños van cargando las alforjas y arreando las acémilas que han llevado los trabajadores; Uno o dos personas se responsabilizan del licor y con una copa van sirviendo a cada bracero,
“porque cuando cada uno toma a pico de botella el traguito no dura nada… se emborrachan rapidito”
Dice el comisionado.
La fila de braceros avanza a ritmo de “Mi casita en Alaypampa” “Guanchaco Pecho colorado” “El zorro negro” “neblina blanca” y otros temas del acervo musical popular cabanista, de pronto a la distancia se distingue el humo de la paja que quema el otro grupo.
“Miren carajo, esos chos de Paracocha están avanzando mas que nosotros” exclama un pueblerino.
“Trago carajo... Trago... Porque conmigo se han metido estos mal envueltos” reta otro belicoso regante y así, estimulados por la música, el alcohol, la coca y el orgullo de llegar primero a las 3 acequias, se avanza en la limpia.
Al promediar la mañana un cansado lampero reclama “Ya está alto el sol necesitamos una armada” ¡Siii una armada¡ contesta el gentío; en este primer descanso el comisionado entrega su ración de coca a cada uno y enseñando las botellas de alcohol les dice:
“miren chos no queda mucho trago, hay que medirse“, con esas recomendaciones echan su armada y sigue el trabajo; de rato en rato los reclamos de ¡Trago! ¡Trago! Hacen correr al copero y circula mas rápido la botella, todos están picados, es medio día y los regantes de cabana que bajan y los paracochinos que suben se ven a la distancia, ambos apresuran pues están en el último tramo del trabajo; los macheteros de Cabana junto con sus chirocos están llegando primero a 3 acequias y en señal de triunfo tocan una diana, enseguida con gesto solidario dicen:
“Vamos a remudar a los lamperos”
Quienes empapados de sudor se aproximan a la meta, atrás ha quedado un grupo de "machazos" champeando un cascajo que deja filtrar mucha agua, cuando éstos terminan y llegan al final, parte de los que suben también están llegando.
“Aprovechan por que no ha venido toda nuestra gente”
Se queja un Huambino, pero así entre irónicas sonrisas, reclamos y retos se han dado el encuentro en 3 acequias, los amigos se saludan, los compadres se abrazan y los mas beligerantes buscan cualquier pretexto para liarse a golpes, los comisionados dicen “Todos almorzar”, y en efecto todos cogen sus alforjas y hacen grupos según el grado de afinidad que los une y extendiendo los manteles sacan los rebosantes platos de frejol reventado, los mates de cancha de maíz paccho, las tortillas, el médano, las cachangas, los dorados cuyes, así como picantes y coloradas rodajas de rocoto; algunos tímidos y solitarios se ubican en un lugar discreto y comen solos su fiambre.
Cuando concluye el almuerzo los regantes sacan sus botellas que han llevado para ellos y continúan bebiendo hasta que inician el retorno por grupos comentando las anécdotas del día, al cerrar la noche se escucha por las calles huaymaquinas los chirocos y voces que dicen ¡ Viva Paracocha! Otros responden ¡Viva Huaymaca!, otros con ánimo concertador espetan ¡Viva Cabana! Y así se ha dado fin a un grandioso día de trabajo comunal que se repetirá el año siguiente.
A partir de ese momento la acequia del pueblo que es la arteria principal del complejo sistema de riego que lleva la cristalina agua al último rincón cabanista queda expedita.

jueves, 22 de octubre de 2009

LA REPRESA

LA REPRESA
Al pie del camino al estadio cabanista en el barrio de pacchamaca brota de las entrañas de la tierra gran cantidad de cristalina agua que canalizada a través de dos cánulas se vierte en dos tinajas de cemento; de allí los pobladores de pacchamaca se abastecían de agua limpia para beber antes que el pueblo cuente con agua potable; durante todo el día mujeres y niños lo frecuentaban para lavar la ropa de su prole, para lavar el mote recién pelado, para lavar las vísceras de chanchos y carneros que se mataban para los quehaceres o simplemente acudían para comentar con las lavanderas las últimas noticias que circulaban en el pueblo.
Después de un vibrante partido de fútbol macho, los jóvenes solíamos desplazar momentáneamente a las lavanderas para calmar la sed y darnos un buen baño.
La represa se llamaba pues a un área de terreno donde emerge una buena cantidad de agua que bebían los cabanistas y lo usaban para actividades domesticas complementarias; el caudal sobrante se acumulaba en una poza para regar las siembras de carvalle, aracabo y puchumalca, la represa estaba rodeada de shíraques donde secaban su ropa las lavanderas; el fondo del pozo estaba cubierto de sedimento lodoso donde crecía berros y otras plantas acuáticas por donde, en las tardes y las madrugadas, aparecían y desaparecían con sus característicos cantos las patilargas gallaretas.
Mientras las madres lavaban, los hijos pequeños, sin zapatos, se metían al agua y también al pantano y las acequias adyacentes a perseguir las gallaretas o jugando las escondidas saltaban las pircas y trepaban los alisos que abundan en este bello paraje.
La belleza natural parece incomodar a las autoridades que so pretexto de modernizar el pueblo usurparon esta pequeña área de terreno donde las mujeres del barrio de pacchamaca se congregaban para realizar sus actividades domésticas y los niños para jugar, en suma este punto de socialización cabanista fue arrebatado por la municipalidad y en este lugar construyeron una piscina que desde su construcción no ha servido para nada.
Conservemos lo tradicional, si se quiere hacer algo moderno debe escogerse un lugar que no destruya el pasado lleno de bellos recuerdos.

miércoles, 21 de octubre de 2009

EL COCHE

EL CHANCHO O COCHE
El chancho vino del viejo continente, junto a otros animales llegó a estas ricas y nuevas tierras viajando en carabelas, entre pólvora y pertrechos con hombres fieros, aventureros y temerarios, que solo confiaban en la potencia de sus puños y en el filo de sus espadas.
Una vez en tierra americana avanzó junto a los invasores y se fue instalando en todos los hogares, con un espacio propio en una parte del patio o en un pesebre cerca de la casa, era el famoso chiquero, allí protegido de las inclemencias comía y dormía.
En cabana se quedó bautizado como coche y nuestro coche cabanista es un gran chancho, no es grandazo, coloradote, gringo; por que esos son chanchos zonzos, enfermos, artificiales, nuestro cochecito es alegre, juguetón, de color acochinado y rabito retozón, vive feliz chapoteando el lodo del chiquero y los desperdicios en la artesa o batea, gruñe osando en chacras y manantiales.
Cuando ya está grandecito empieza la ceba, ya no sale a la chacra se dedica solamente a comer; durante el día devoran celemines de cebada y maiz adicional a su ración de caldo y desperdicios de la cocina..
Después de cada comida nos gustaba rascarle la barriga y el lo disfrutaba, se echaba en el suelo y roncando se daba la siesta, sin sospechar la suerte que lo deparaba.
Cuando ya estaba gordiflón, cuando hasta los ojos se le perdían tras los párpados y ya no podía ni levantarse, comía echado, era un verdadero cebón y los cuchillos se afilaban.
El día escogido para el sacrificio se le engañaba rascando la barriga hasta amarrarlo de pies y manos y luego se le clavaba la puñalada; pero cuando ese día llegaba toda la vecindad se enteraba, alertada por los gruñidos primero y mas tarde por el aroma a chicharrones que inundaba el barrio, era una bonita costumbre compartir con vecinos y familiares el pecho en el almuerzo y los chicharrones con mote y salsa criolla en la tarde.
Este ser de carne sabrosa, elogiado por grandes poetas en todos los idiomas forma parte de nuestra cultura, su grasa o manteca daba sabor a nuestra semita, a nuestro pan, reventaba nuestra cancha y frejol o ñuña y realzaba el graneado de mote de trigo; sus agradables chicharrones y sus jamones al horno nos han hecho conocer la delicia.