domingo, 13 de diciembre de 2009

LA COSECHA DE PAPA EN CABANA PALLASCA ANCASH

LA COSECHA DE PAPA CABANISTA



Rendidas por los racimos de “Candullpas“las robustas plantas de papa han dejado su posesión erguida y ahora reposan plácidamente sobre los anchos surcos; el verde oscuro que lucía el follaje ahora es verde limón indicando que el tubérculo esta maduro y es hora de cosechar.

Por eso Víctor, dueño de una chacra de 3 “yuntas“en “Pachallalla“coordina y define con su alpartidario la fecha para la cosecha; la chacra es grande y el trabajo durará varios días por lo que previamente hacen 2 buenos ranchos o chozas que cobijará a sus familiares; así mismo, acondicionan el lugar para la parva en donde acumularán la cosecha.


Llegado el día parten con picos, puntillas, alforjas con calabazos de chicha; así mismo, ollas, platos, mates, celemines, lapas, costales, frazadas y liclias o mantas cargado en los burros; las mujeres cargan en sus quipes ollas de barro y otros accesorios frágiles.


Una vez en “Pachallalla“ los varones “bien armados“ se ubican en el primer surco, definen una “ marrada “ y empiezan.


“Uf esta tierrita esta shillchi“dice un peón al notar la suavidad del suelo.


“Mejor pue cho. Así avanzamos“ replica el siguiente.


Los rudos brazos de los trabajadores ahora introducen la puntilla con delicadeza en los arenosos surcos, a una distancia prudencial le quitan la tierra alrededor de la planta, cogen del tallo y de un suave tirón lo arrancan de las entrañas de la tierra y luego al sacudir o golpear contra el mango de la puntilla quedan expuestos los tubérculos grandes y pequeños, rápidamente cogen el fruto y arrojan a una manta ubicada cinco surcos mas arriba, entusiasmados por la cantidad que cada planta arroja, continúan removiendo con cuidado el entorno , encontrando inmensas papas.


“Chos miren este cusay “


Exclama un trabajador enseñando una inmensa papa


"Aja este sí es un cusayaso “


Murmura otro cogiendo con ambas manos una gran papa con pequeños hoyuelos al costado como rostro de niña encantadora de cutis capulí.


Así continúan recogiendo papas arenosas, de delicados colores, con ojos grandes y nobles formas; otros ovalados y perfectos como “Chungos“ ó cantos rodados; no faltan las redondas y tiernas de cáscara negra y muy blancas por dentro, las moraditas de carne colorada, las papas piras, las juanas de color blanco y negro, las amarillas cambrayas, las comarritas uñas de buey.


¡Variedad infinita para gustos múltiples!


Cada que la liclia tiene cantidad suficiente de papa se lleva a la parva, mientras los niños deslumbrados por los nidos de pichuchancas, cuculíes y torcazas trepan los árboles, otros juegan con “Candullpas“ maduras.


En la cocina ubicada a la sombra de un frondoso árbol de úñica, en inmensas ollas de barro, las papas recién sacadas han sancochado en un santiamén y el “Shambar“ con trozos de jamón de chancho reposa junto a las tullpas.


“Víctor ya está el almuerzo “


Llama la Sra. y los niños al escuchar son los primeros en llegar, ayudan a extender los manteles sobre la grama, haciendo una improvisada y larga mesa a ras del suelo, en donde se va colocando gran cantidad se papas recién salidas de la olla, que al contacto con el aire frió se abren como rosas exponiendo su delicioso corazón; así mismo se colocan mates de rocoto molido con chincho o guacatay; los comensales sentados alrededor de la improvisada mesa no resisten a tan provocativo potaje y quitando la cáscara a las papitas reventadas colocan cuidadosamente cucharadas de verde chincho picante y a la boca. Los niños son los primeros en sentir los efectos del rocoto, piden agua, en cambio los adultos con sorbos de shambar caliente apaciguan el ardor y siguen degustando la delicia.


Así prosigue la cosecha hasta que en la tarde los peones piden su pago pero no en dinero sino en papa y este pago es la famosa “CUIRA”


“Ya es tarde don Víctor, me enseñáraste de donde voy a sacar mi cuirita“


Reclama un trabajador. El dueño señala un surco, y dice “Este surco es tu cuira por los días que me ayudarás.” Lo mismo hace con los demás peones.


En la parva se va escogiendo la cosecha, las papas grandes a un lado, las medianas a otro para semilla, las chiquitas para papa seca a un canto y las cortaditas para cocinarlo, lo que queda para hacer chuño. Cuando todo está separado se reparten equitativamente, ambos alpartidarios cargan al pueblo su cosecha para desocupar la parva que al día siguiente se volverá a llevar.


Algunas personas que no siembran llegan con pan, frutas, trigo, fréjoles, choclos y otros productos para cambiar con papita nueva. Las señoras son las encargadas de efectuar los cambios. “Son cosas de mujeres dicen los machistas cabanistas “.


“A ver Carmen te daré 4 celemines de papa por el almud de frejol que has traído”


“A ti panchita 4 lapas de papa por los choclitos”


Y así continúa el trueque pero todos quedan contentos; y con las piaras cargando las papas se va terminando una jornada de cosecha de papa en cabana y otra vez los terrados lucirán repletos de papa nueva que bien tapadita con hojas de eucalipto servirá de alimento para varios meses.







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